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miércoles, 30 de octubre de 2013




REFLEXIÓN SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO (PRIMER PARCIAL).
Es así como tuvieron que pasar alrededor de dos siglos desde que comenzó la revolución industrial, aquel gran paso en el que el hombre reconoció en la ciencia, aquella que algún día era perseguida, un catalizador del “desarrollo de la civilización” en el que el hombre logró revelarse y tomar posesión de una manera atrevida e injustificada (así como aquel continente que movido por la avaricia acabó con una civilización mucho más antigua que la suya y mucho más avanzada y sabia pues esta tenía la clara noción de que dependía de su tierra por lo que buscaba convivir con esta y no imponerse sobre esta) de la tierra y sus recursos, pues este no contento de depender de los ciclos naturales, de una naturaleza rica en biodiversidad capaz de proveer sus insumos necesarios para subsistir (agua, oxígeno, etc.), de los fenómenos naturales que regulan este gran sistema que es la tierra y movido por ese antropocentrismo impuesto por la edad moderna se encargó de lisiar al ingeniero industrial de su conexión con el entorno librándolo de la responsabilidad con los recursos que consumía y los residuos que desechaba. La total desconexión del ingeniero con su entorno lo condujo contradictoriamente, como si el hombre viviera en su humanidad y no en la tierra que todo se lo provee, a crear y mejorar actividades enfocadas solo a la comodidad y el beneficio de los suyos y el modelo de consumo el cual bajo supuestos infundados nos ha dado la propiedad y voluntad sobre la tierra (este modelo consiste en el feudalismo actualizado a la hoy imperante economía de mercado la cual reduce todo a simples). Esta preocupación solo por nuestro bienestar nos hizo olvidar de quizás el factor más importante, este es el entorno, el cual alimenta nuestros sistemas de producción y es el sumiso que recibe los venenos y pestilencias que hoy nos están matando y que aún hoy conociendo sus estragos seguimos vertiendo.
Siguió pues así el ingeniero industrial preocupado únicamente por su nodo aislándolo totalmente de la infinidad de conexiones que lo rodean, las cuales afecta y lo afectan (la disponibilidad y calidad de los recursos de todo tipo); se especializó en optimizar y modernizar sus actividades haciéndolas cada día más eficientes pero desconectadas totalmente de su entorno. Pero empiezan pues a suceder hechos atípicos, fenómenos imposibles de controlar por el ser humano y que comienzan a afectar su gran aparato productivo, fenómenos que nos comienzan a abrir los ojos y que derrumban el supuesto antropocéntrico que nos hacía creer como raza superior y autosuficiente. Eran estos fenómenos producto del cambio climático los cuales obedecían, además de una menor medida a efectos naturales inevitables por parte nuestra, a nuestra actividad irresponsable motivada únicamente por proveer bienestar y maximizar la riqueza. Nuestras actividades, lejos de contribuir a preservar el equilibrio de nuestro gran sistema tierra se habían enfocado en desviar este gran sistema dinámico de su funcionamiento armónico (pues proveía todas las condiciones para que todas las especies vivieran y se mantuvieran). Y tuvo que suceder que nuestras actividades comenzaran a afectar nuestra raza después de haber afectado ecosistemas de miles de años, después de volver nuestros recursos hídricos unas cloacas, nuestros suelos unos rompecabezas por ensamblar y desajustar los grandes ciclos retroalimentado res del clima; para darnos cuenta del serio daño que estábamos causando al planeta tierra, y de cómo estos daños no solo eran irreversibles sino que también reforzaban consecuencias aún peores para todos los que habitamos, por ejemplo la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmosfera aumentará la temperatura de la superficie causando así el derretimiento de la nieve; este derretimiento causará que la luz solar incidente ya no se refleje, sino que sea absorbida por la tierra, lo cual implica un aumento en la temperatura de la superficie terrestre.   
A diferencia de nuestras generaciones pasadas, sabemos que estamos afectando el normal funcionamiento del sistema tierra con nuestras actividades, y aunque se han logrado avances que van desde la concientización hasta la implementación de medidas que mitigan el daño, aun la mayoría sigue campante arrasando bosques, contaminando el recurso hídrico, trabajando con materiales y maquinaria altamente contaminante pensando que se vive en un juego en el cual cuando todo llegue a su fin, bastará con presionar “reiniciar partida” y los mares estarán limpios, la capa de ozono sin un solo orificio, etc. Es pues en este punto del texto en el cual enfatizo la necesidad del ingeniero de desarrollar el pensamiento sistémico para así lograr una visión de la big picture la cual lo mueva primero dado la prioridad, a conciliar sus sistemas con el gran sistema tierra y luego si a conciliar los elementos de su sistema para lograr sus aspiraciones.
Pero esto no se logra solo y es aquí donde nuestros grandes avances tecnológicos vienen a apoyarnos en la consecución de nuestro objetivo pues a través de sistemas inteligentes de tiempo real se podrá adecuar la oferta y la demanda de energía (véase SmartGrid) así como permitir la generación de energía por parte del consumidor final, el cual debe buscar la manera de generarla y esto puede ser por ejemplo produciendo conversores termoeléctricos directos que aprovechen todo el calor liberado por las fábricas para convertirlo en energía. Para reducir la cantidad de desechos, fabricar empaques reutilizables, disponer lugares para el depósito de estos empaques y motivar al consumidor con descuentos o unidades extras por depositar sus empaques en esos lugares. Así se logra reutilizar sus empaques y disminuir los desechos y supone un reto para el ingeniero coordinar la manera como se abastecerá de este recurso.
Es así pues como nos hemos dado cuenta que dependemos de la tierra en mayor medida de lo que ella depende de nosotros por lo que el colapso de ella supone nuestra extinción, y depende pues de nosotros si unimos esfuerzos para detener este ciclo reforzador y lograr más que vivir, el convivir con la tierra o nos quedaremos de espectadores contemplando como la tierra nos responde a nuestros abusos hasta el punto tal que colapsaremos por la imposibilidad de soportar los cambios abruptos que causamos.